Vivimos en un mundo cada vez más afectado por los sistemas de información. Los algoritmos, los buscadores, las redes sociales, la datificación de nuestras vidas y el mapeo constante de cada uno de nuestros desplazamientos geográficos, transacciones económicas e interacciones personales, se han convertido en mecanismos al servicio, principalmente, de corporaciones y gobiernos.